sábado, 24 de noviembre de 2012

Taoísmo – Enseñanzas I


El Taoísmo, nacido con la figura del mítico Lao Tse hacia el s. VI a.C., es una de las grandes corrientes de pensamiento oriental que perduran hoy en día. Nosotros no queremos inmiscuirnos en la polémica existente entre el Budismo y el Taoísmo; sencillamente aprender de cada una de ellas lo mejor que nos puedan ofrecer.
Por eso hoy inauguramos una sección dedicada al Taoísmo con un extracto del “Tao Te King” que comentaremos seguidamente.

Cuando todo el mundo reconoce lo bello como bello,
esto mismo es fealdad.
Cuando todo el mundo reconoce lo bueno como bueno,
esto en sí mismo es malo.
Ciertamente, lo oculto y lo manifiesto se generan el uno al otro.
Dificultad y facilidad se complementan entre sí.
Lo largo y lo corto ponen de manifiesto a su contrario.
Alto y bajo establecen la medida mutua.
La voz y el sonido entre sí se armonizan.
El atrás y el delante se suceden mutuamente.
Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin actuar,
y difunde sus palabras sin hablar.
No niega nada a las innumerables cosas.
Las construye sin atribuirse nada.
Hace su trabajo sin acumular nada por él.
Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella y,
precisamente por no vanagloriarse,
nadie se la puede quitar.

Extracto del “Tao Te King


Para empezar diremos que cuando se alude al Sabio, Lao Tse se está refiriendo en este fragmento a la persona que está en armonía con el Tao. A partir de aquí deducimos que son estas las “leyes” a las que uno debe atenerse si desea practicar el Tao y sus enseñanzas.
Hay, en este pequeño fragmento, una gran cantidad de aspectos a los que atender; que si entráramos en metafísica comparada podríamos asimilar, en gran parte, con el hermetismo e incluso judaísmo, cristianismo y otras corrientes. Pero vamos a tratar de, sencillamente, verlo desde un punto de vista neutro.

El Taoísmo nos enseña que cuando percibe algo como “bueno” o “bello”, tal discriminación comporta asimismo que exista otra cosa que no lo es; pues, de lo contrario, no podríamos hacer semejante diferencia o aplicar tal calificativo.
En su esencia, todo forma parte de un gran conjunto global “Cielo-y-Tierra”. Y en ese conjunto, que va más allá de la manifestación material, nada hay que no sea perfecto, permitido o esté fuera de lugar; por lo que no podemos juzgar algo como “bueno” o “bello”, porque son categorías absurdas. Todo es real, y en tanto que algo es, es por la voluntad del Gran Sabio.

También nos dice que lo Oculto y lo Manifiesto se generan mutuamente; puesto que lo Oculto tiene poder para influir en nuestras vidas y en nuestro mundo, pero lo Manifiesto también tiene capacidad de acción para mejorarse, elevarse y asimilarse, por último, a lo Oculto. Y si puede hacerlo, es porque todo tiende a la unidad y el uno no sería sin lo otro.

Sigue con una serie de aparentes contradicciones, pero que, sin embargo, manifiestan un conocimiento profundo: somos nosotros quien calificamos las cosas, pues en lo Oculto nada tiene medida y por lo tanto no es mensurable.
Algo deviene corto, cuando lo comparamos con algo más largo; pero también seria mismamente largo si tomáramos en comparación algo más corto. Entonces ¿es corto o largo? No podemos definir corto o largo, no hay un punto de partida desde el que podamos hablar. Solamente podemos jugar de forma arbitraria a partir de la comparación de lo manifiesto.
Asimismo sucede con la voz y el sonido, pues no hay uno sin otro, con delante y detrás o lo alto y lo bajo. Imposible dirimir dónde comienza cada uno de ellos, porque solo los extremos serían definibles; más estos se tocan y convergen en uno solo.

El Sabio aprende a manejarse sin actuar y a difundir sin hablar; aceptando el fluir natural de las cosas; construyendo sabiendo que solo es uno más y que nada le pertenece, que acumular en lo infinito es vano, pues la medida se torna en nada; no se vanagloria, pues ¿qué gloria puede haber en de algo finito en lo infinito? Y nadie puede tomarle nada, pues nada tiene y lo tiene todo.
El Sabio, en conclusión, es aquél que ha logrado entrar en armonía con el Tao, con lo Oculto o el Infinito. Aquél que sabe cual es su papel y que lo acepta de corazón y libremente.
Debemos aprender que nuestros asuntos pueden resolverse, todos, si nosotros dejamos fluir lo Oculto y no nos interponemos; y que el mejor modo de enseñar callar, dejando que sean los demás los que lleguen a sus propias conclusiones.

Sin lugar a duda, el que esté versado en corrientes como el Hermetismo, la Alta Magia, etc. habrá encontrado muchos puntos de conexión que podrían traducirse a algunos principios herméticos y máximas mágicas; pero cada cosa sea a su debido tiempo y que cada uno llegue a sus propias conclusiones tal y como nos enseña el Tao.

3 comentarios:

  1. Los temas que publican son hermosos e interesantes,podrian escribir sobre los principios hermeticos. Gracias mil. Los admiro.

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  2. Interesante las apreciaciones de LaoTze,este sabio chino pudo dejar mayores enseñanzas a la humanidad.Gracias por compartir y por vuestro tiempo. Bendiciones.

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  3. Realmente esto es parte de despertar conciencia, me gustaria se comparta sobre el tema de la recurrencia. Gracias

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